¿Cuántas veces nos han vendido humo? ¿Cuántas veces nos han prometido la victoria y aún morimos en la batalla? ¿Cuántas veces aquellos en los que depositamos confianza y seguridad no nos han devuelto nuestras garantías? No se a ti, pero a mi me ha ocurrido millones de veces tanto política, como profesional y como sentimentalmente. Y a pesar de llevarnos ese "mal día" (por así decirlo), piensa que la experiencia te enseñará a no volver a consumir ese humo y más aún, conseguirás adoctrinar a quienes te importan a no caer en la misma trampa que un día caíste tú mediante el boca-oreja. Bueno visto así no parece tan mal, pero yo sigo igual de jodido...
Esto sirve en marketing como un indicador de calidad de una campaña publicitaria, es decir, se mide la diferencia entre las expectativas generadas y las experiencias vividas a la hora de consumir el producto, servicio o idea. Nosotros mismos somos jueces en la vida diaria con todas aquellas personas que nos rodean, pues todos hemos vivido ese típico amor fantasma que primero llamó nuestra atención con la misma curiosidad que mató al gato. Después de un par de "cafés", nos informó de todo aquello que queríamos oír para conseguir encontrar nuestro interés y despertar nuestros deseos carnales, convertirnos en sus consumidores exclusivos. Sentirnos importantes junto a esa persona, imprescindibles, únicos. Pero una vez que los adquirimos, salen defectuosos y encontramos nuestra peculiar factura sin devolución.
Por eso es tan importante saber gestionar las expectativas que ofrecemos a aquellas personas que deseamos que nos consuman tanto sentimental como profesionalmente, por que ellos serán los jueces que con su experiencia dicten nuestra calidad. Y seguro que no te consideras un bien de mala calidad ¿cierto? Una técnica que te ayudará a gestionarte es no comunicarle a esa persona todas tus aptitudes de golpe, es decir, no darlo todo en la primera cita, pa´que nos entedamos mejor, generar suspense. Hace unos años era moda publicitaria los famosos teasers, que se trata de anuncios en los que se dejaba en suspense al espectador sobre la marca anunciada. Con ello se conseguía que se hablase del anuncio durante días, hasta el momento en el que otro spot mostraba la marca y el producto del cual se trataba. De esta forma se facilita captar la atención de quien te interesa a través de ese misterio generado.
Pero lo más importante y lo que nunca debes olvidar, es cumplir con lo prometido. Esa es la diferencia entre tu éxito o tu debacle. Y sobre todo cuestionarte cómo equilibras la promesa con la experiencia, ¿empequeñeciendo la primera o enriqueciendo la segunda?

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