"Que cada paso que des, deje marcada tu huella"
Manuel J. García.
Tras habernos estudiado y analizado nosotros mismos (Ver publicación anterior), nos centraremos en la manera en la que influimos sobre los demás.
Suele pasar que cuando estamos con nuestros conocidos y alguno de ellos habla de nosotros con nosotros presentes, casi siempre suelen ser palabras agradables por muy falsas o exageradas que sepamos que son, no obstante nos gusta oírlas. ¿Pero qué ocurre cuando no estamos?
Esto es lo que las marcas, las empresas y las personas persiguen, la transcendencia. Transcender, ir más allá.¿Qué opinión tienen de nosotros los demás? ¿Estamos ofreciendo la imagen o posicionamiento deseado a nuestro público objetivo? ¿Somos lo que necesitan las personas que queremos que nos adquieran y consuman? Y cuando ya no estemos en este mundo, ¿qué legado dejamos?
Esta transcendencia indica el nivel de acierto que poseemos a la hora de ofrecernos tanto profesional como personalmente, que no tiene por qué siempre ser buena, hay quien dice que no eres alguien en el mundo hasta que no empiezas a tener críticas de los demás.
¿Cómo se consigue esta transcendencia? De entre todo tu análisis personal busca aquellas cosas en las que eres bueno, las que mejor se te de hacer y con las que más disfrutes. Ahora de entre ellas, escoge aquella que le pueda interesar a tu público objetivo a tus potenciales clientes. Aquello que satisfaga sus necesidades y que no signifique un trabajo agobiante para ti, entonces y sólo entonces estaremos hablando de tu transcendencia de doble cara: con tus adeptos y tus críticos.

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