jueves, 26 de marzo de 2015

INFORMACIÓN. La Delfos del siglo XXI.

Delfos era una de las ciudades más importantes de la antigua Grecia, considerada por los griegos el centro del mundo. Esta importancia radicaba sobre todo en la existencia del oráculo del templo de Delfos que rendía culto principalmente al dios Apolo. El oráculo era un lugar donde los ciudadanos de la antigua Grecia acudían a consultarles sus inquietudes a los dioses, es decir, a reducir sus incertidumbres, en definitiva a informarse. Ahora es donde pretendo hacer hincapié, pues la calidad de la información que proporcionaban los sacerdotes era proporcional en función del nivel de las ofrendas que recibían, así como la belleza y pureza de la mujer que de la misma forma, era ofrecida para interpretar el mensaje de los dioses (denominada Pitia).

Hasta aquí todo muy místico y bonito ¿cierto? Pero como ocurre en la actualidad, al parecer los dioses siempre tenían algo mejor que hacer. De hecho los sacerdotes tenían una serie de informantes repartidos por todo el mundo que les proveían de la información que posteriormente el pueblo le iba a consultar. ¿No me digas que no es un buen negocio? Pero tranquilo, en la actualidad alguien se te ha adelantado y se llama Google…


Lo que si queda claro es lo importante que es la información, ya sea para reducir incertidumbres como para generar riquezas, pues quien  posee la información posee el poder. Si decides emprender un negocio debes conocer sobre todo el mercado, el entorno, la competencia, lo que se ha hecho antes en relación a esa idea que deseas llevar a delante. Igual que cuando te interesa una persona te informas desde lo mejor hasta de sus relaciones anteriores, con los negocios pasa igual. Estarás más cerca de conseguir tus metas si conoces de antemano con cierta certeza lo que te rodea y a lo que te enfrentas. Por tanto deberás hacerte las siguientes preguntas: ¿Qué información necesito? ¿Dónde la puedo encontrar y a qué precio? ¿Cuántos recursos debo invertir para que sea de calidad? ¿Conozco el entorno de mi idea, su mercado y su competencia?

"Administrar bien un negocio es administrar su futuro
y administrar el futuro es administrar la información"
Marion Harper, 1961.



jueves, 19 de marzo de 2015

DISTRIBUCIÓN. Si no puedo ir yo, ven tu a por mí.


Para los estudiosos del marketing, la distribución es la puesta a disposición del cliente el producto en cuestión a vender y su recorrido se le denomina canal de distribución. En definitiva, consiste en estar presentes donde se encuentren aquellas o aquella persona que deseas que te consuma. Y muchas veces fui consumido y disfrutado, pero ninguna tan perfecta como la que describo a continuación:

Proveniente de la tierra donde los molinos de viento fueron gigantes, ella vino a mi pueblo una Semana Santa y por suerte para mi o quizás "desgracia" para ella, tuve el placer de conocerla. Al principio, como todo en la vida surgieron dudas (somos desconfiados por naturaleza), pero poco a poco me he ido dando cuenta de que ni los trajes a medida, ni las piezas de un puzzle encajan tanto a la perfección como yo lo hacia con ella y ella conmigo.

Solo había un contra, la distancia. Mi punto de venta está a unos 500km de mi consumidora exclusiva y especial. No obstante, existen canales de distribución (y más en la actualidad) que nos permiten consumirnos y disfrutarnos al menos una semana cada poco tiempo. Pero me pregunto ¿Cuánto durará? ¿Por cuanto tiempo seguiré siendo exclusivo y especial para ella? ¿Por cuanto tiempo seguirá satisfaciéndose sólo yo pudiendo cubrir el 50% de sus necesidades? Ahora mismo centro todos mis esfuerzos diarios en satisfacer ese 50% dentro de lo que las horas del día y las obligaciones me permiten, no obstante, como estudiante de marketing conozco de sobra que tarde o temprano deberé ponerme a disposición de mi clienta exclusiva o tratar de acercarla a ella, para no perderla.
Mientras tanto ella sigue perdiendo el norte por buscar el sur en la tierra del levante y el carnaval y yo perdiendo el sur por buscar el norte donde Quijotes y Dulcineas vivieron sus amores y desamores.



jueves, 12 de marzo de 2015

La teoría del NO yo.


"Que cada paso que des, deje marcada tu huella" 
Manuel J. García.

Tras habernos estudiado y analizado nosotros mismos (Ver publicación anterior), nos centraremos en la manera en la que influimos sobre los demás. 

Suele pasar que cuando estamos con nuestros conocidos y alguno de ellos habla de nosotros con nosotros presentes, casi siempre suelen ser palabras agradables por muy falsas o exageradas que sepamos que son, no obstante nos gusta oírlas. ¿Pero qué ocurre cuando no estamos? 

Esto es lo que las marcas, las empresas y las personas persiguen, la transcendencia. Transcender, ir más allá.¿Qué opinión tienen de nosotros los demás? ¿Estamos ofreciendo la imagen o posicionamiento deseado a nuestro público objetivo? ¿Somos lo que necesitan las personas que queremos que nos adquieran y consuman? Y cuando ya no estemos en este mundo, ¿qué legado dejamos? 

Esta transcendencia indica el nivel de acierto que poseemos a la hora de ofrecernos tanto profesional como personalmente, que no tiene por qué siempre ser buena, hay quien dice que no eres alguien en el mundo hasta que no empiezas a tener críticas de los demás.

¿Cómo se consigue esta transcendencia? De entre todo tu análisis personal busca aquellas cosas en las que eres bueno, las que mejor se te de hacer y con las que más disfrutes. Ahora de entre ellas, escoge aquella que le pueda interesar a tu público objetivo a tus potenciales clientes. Aquello que satisfaga sus necesidades y que no signifique un trabajo agobiante para ti, entonces y sólo entonces estaremos hablando de tu transcendencia de doble cara: con tus adeptos y tus críticos. 



viernes, 6 de marzo de 2015

¿Quién soy?


Es imposible pararse a vislumbrar todo lo que nos rodea y la forma que interactúan los ítem de la vida cotidiana entre ellos y con nosotros, sin antes vislumbrarnos u observarnos a nosotros mismos.

Somos complejos y cada vez más nos gusta serlo, y más aún que los demás sepan que lo somos. Es por eso por lo que para observarse por dentro y por fuera uno mismo, es necesario tomarse cierto tiempo. 
Lo primero que debemos saber es cuál es el lugar o ubicación que ocupamos en nuestra vida propia y en la de los demás que conviven día a día con nosotros. Debemos preguntarnos ¿quién soy para mi y para el resto?¿Cómo me veo y cómo me ven los que me rodean?¿Para qué deseo destacar?¿Por qué los demás deben perder su tiempo en fijarse en mi?
La respuesta a todas estas preguntas se consigue analizando lo más profundo de nuestro ser, los bajos fondos del alma. En los bajos fondos se encuentra lo más mundano de nosotros mismos: lo que conforma nuestras metas, lo que nos excita, lo que nos asusta, lo que nos divierte, lo que nos asquea... El más puro YO. 

Establécete un objetivo, una misión y una visión de tu persona y aquello que quieras mejorar para convivir mejor contigo mismo y/o con los demás. Para ello será preciso realizar un análisis DAFO (http://es.wikipedia.org/wiki/An%C3%A1lisis_DAFO) de nosotros mismos, que nos permita obtener una visión general de quienes somos y a partir de ahí generar estrategias e ideas de mejora o de descarte... 

Buena suerte contigo mismo, y tómate tu tiempo.





jueves, 5 de marzo de 2015

ELLA.



Como no puede ser de otra manera, tengo que empezar haciendo mención del origen de toda vida, la mujer.


En ella es donde se han centrado todos los esfuerzos del marketing a lo largo de la historia. Ella es el epicentro donde todo lo personal y lo empresarial, lo mundano y lo fantástico residen. ¿Por qué digo esto? Por que sé cuantas veces he ideado estrategias para gustar a una chica, por que por suerte conozco a muchas y grandes mujeres que idean estrategias para gustar y para ser gustadas y sobre todo, por que por desgracia se hace negocio de este afán llegando incluso a la discriminación o a la enfermedad, según el sector empresarial del que se trate. Gracias a ella soy lo que soy, soy quien soy, eres quien eres y sobre todo, en mi caso personal, me ayudan a mejorar y a aprender cómo soy.